miércoles, 13 de junio de 2012

Capítulo 12: Cómo somos: el boxer

Dicen que mi raza se creó en el año 1850 en Alemania, entre cruces con Mastín Bullembeisser y Bulldog. Uno lo utilizaban para cazar osos y otro para pelear contra toros. Quisieron hacer de nosotros, los boxer una raza con agresividad, pero les salió mal y aquí estamos nosotros: " el eterno adolescente". Así es como nos llaman. A grandes rasgos os contaré como son nuestras medidas ideales.
El tamaño en los machos suele ser en altura entre 57 a 62 cm y en las hembras entre 52 a 59 cm.
Nuestro peso, en los machos de 30 a 32 kg y en las hembras entre 24 y 25 kg. Yo por ejemplo peso 29 kilitos. Nos gusta que nos cepillen el pelo, aunque lo tenemos muy corto y nos encanta hacer ejercicio.
Nuestra cabeza está bien proporcionada con el cuerpo y nuestra mandíbula inferior sobresale sobre la superior con una ligera inclinación hacia arriba.
Nuestra trufa es ancha y negra y los orificios nasales bien abiertos. Ojos oscuros (menos yo), cuello fuerte y musculoso.

                                                         
Maggie con la nena de jugar                                                


El boxer ha sido utilizado por la policía, como guardián, para guía de las personas ciegas. Somos la bomba.
Sin embargo lo que más nos gusta es jugar, que nos quieran y que nos mimen. Somos bonachones, amamos a nuestra familia y la defendemos hasta la muerte. Nos encantan los niños y siempre tenemos cuidado de no hacer daño a las personas más frágiles.
El ejercicio diario es fundamental para nosotros. Nos ayuda a relajarnos luego en casa. Mami dice que si no hacemos ejercicio somos muy destructivos. Recuerdo que un día que íbamos paseando por la calle nos paró una señora y le dijo a mami que yo era muy guapa y que ella tenía también una perrita de tres años y que un día que se fue a la compra cuando llegó a casa se había comido un sofá. Vi a mami como resoplaba cuando le contó esa historia la señora. Luego durante el paseo mami me decía que ni se me ocurriera hacer eso. Así que me ando con cuidado, aunque ya me he comido dos alfombras y en casa de la mamá de mami se la tengo jurada a una mesita de madera. Somos muy testarudos.
Aún y así mami me adora



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